Recientemente, en SAF Sampling hemos llevado a cabo una prospección edáfica en una “clamor” de la zona de Lleida.

 El término clamor, habitual en los antiguos regadíos de Lleida, hace referencia a cursos de agua que canalizan el drenaje de los sistemas de riego.

Originalmente, estas “clamors” eran cauces naturales que solo conducían agua en épocas de lluvia. Sin embargo, con la transformación de los secanos en regadíos, comenzaron a utilizarse de forma inteligente como vías de evacuación de las aguas lixiviadas o procedentes de la escorrentía del riego o la lluvia.

💧 Reutilización y eficiencia hídrica

Estas aguas de drenaje suelen contener mayor carga salina que el agua de riego inicial, pero pueden ser aprovechadas eficazmente si se manejan bajo criterios agronómicos adecuados. De hecho, forman parte esencial del equilibrio y eficiencia del sistema de riego en su conjunto, ya que el agua sobrante se reutiliza aguas abajo una o varias veces, mejorando así el rendimiento global del circuito hídrico.

Cuando se aplican buenas prácticas —como dosis de lavado adecuadas y un drenaje eficaz—, estas aguas pueden utilizarse sin perjudicar el cultivo. En nuestras condiciones mediterráneas, existe una sólida tradición agronómica que avala este aprovechamiento responsable.

🩺 Clamors: las venas del sistema de riego

Si pensamos en el sistema circulatorio humano, donde arterias y venas trabajan de forma complementaria, podríamos decir que los sistemas de riego serían incompletos sin sus redes de drenaje. Sin ellas, quedarían colapsados. El riego (y también la lluvia) genera aguas de lixiviación que arrastran sales desde los horizontes profundos del suelo, y ese exceso debe poder salir del sistema.

Por ello, organizar bien el drenaje es tan importante como diseñar correctamente el riego. Y en los regadíos históricos de Lleida, la naturaleza ya ofrecía una red de drenaje: las clamors. Estas han sido la base para estructurar los drenajes de muchas huertas tradicionales.

🌱 Un papel discreto, pero esencial

Aunque menos visibles que los grandes canales o las estaciones de bombeo, estos sistemas de drenaje cumplen una función indispensable en el funcionamiento de los suelos agrícolas. No solo facilitan la evacuación del agua sobrante, sino que, en muchos casos, albergan vegetación de ribera húmeda, actuando como corredores ecológicos en paisajes muy humanizados.

Además, las clamors pueden transportar volúmenes importantes de agua: tanto en épocas de lluvia como en pleno verano, cuando los sistemas de riego por inundación trabajan a máxima capacidad.

🧪 Próximamente: suelos aluviales y potencial edáfico

Los fondos por los que discurren las clamors suelen presentar un entorno edáfico muy particular, debido a los materiales de origen aluvial que arrastran. En futuras publicaciones abordaremos con más detalle estos interesantes aspectos del suelo en estas zonas tan singulares.

 

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